Ciudad de Guatemala , 8 de febrero de 2015

Ubicación mapa: punto 73

Seguimos por la capital de Guatemala, y ahora teníamos que cruzar la ciudad para llegar a la casa de nuestro nuevo anfitrión, Sergio.  Cuando llegamos nos encontramos con un barrio cerrado, cercado con muros y custodiado con guardias de seguridad en la entrada que te piden identificación. Aunque al principio nos sorprendió ya que en Montevideo no abundan este tipo modelo organizacional, en Guatemala vimos que es muy común, hay cientos de estos tipos de barrios privados, en un proceso creciente de segregación social, fragmentación física y violencia. El espacio que antes era de todos (calles, áreas de recreación comunes) se vuelve de uso exclusivo de unos pocos que pueden comprar.

Pero lo que más me llamó la atención es que “adentro”, cuando esperaba al ver al menos una “realidad” más libre, comunitaria, abierta, no era nada así. Las casas tienen rejas de hierros, cercas eléctricas, alarmas, guardias privados y poca o ninguna convivencia en la calle vimos los pocos días que allí pasamos. Parecería que son los precios que se paga cuando una sociedad es brutalmente desigual, racista, excluyente, todas distintos tipos de violencias que padecen mayormente los indígenas y que se suma y superpone la violencia de los robos, las armas, los secuestros y asesinatos. En este caso la seguridad está garantizada para aquellos que pueden pagarla, aunque en el precio está implícito el encierro y el miedo a salir “afuera”. Un proceso de segregación espacial y estratificación social que viene de tiempo atrás, desde las primeras elites criollas blancas citadinas y la explotación de la población indígena rural.

Pero bueno, más allá de esas reflexiones personales, Sergio nos recibió muy bien y pudimos convivir un par de días en su casa junto a parte de su familia. Allí conocimos algo de sus aventuras  e historias de gente que ha recibido, y además pudimos salir a descubrir otras partes de esta gran y compleja ciudad.

Fusion food brasilera x guatemalteca

Nuestro mobiliario !

Luego fuimos a la casa de Elisa que en principio íbamos por dos o tres días y nos quedamos casi una semana.

Elisa regala simpatía, desparrama sonrisas y está llena de música. Allí conocimos no solo a parte de su familia sino también compartimos agradables momentos, charlas y comidas con sus amigos humanos y no humanos 😉

Sentite en tu casa  😉

Aprendimos con Pedro la famosa “michelada” una mezcla de cerveza, salsa de tomate, limón, pimienta, etc, muy buena para la resaca y con Elisa desgustamos unos exquisitos “panes a la francesa” que consisten en rebanadas de pan de sanguche remojadas en leche, huevo con canela y vainilla a elección y luego tostados con manteca….mmmm ya me viene agua en la boca.

Pedro enseñando hacer la michelada chapin

Tostada francesa

 

En un sábado por la mañana fuimos con Elisa y sus amigos al mercado municipal de Guatemala.

El mercado central se sitúa en el centro histórico de la ciudad capital, zona 1, atrás de la Catedral. Está escondido debajo de un parqueo y plazuela, pero al bajar las escaleras vimos un inmenso laberinto de 2 o 3 pisos!


Era época de Carnaval entonces los Cascarones estaban por toda parte.

Eran muchos puestitos de comida y no sabíamos por dónde empezar! Lo recomendado por los chapines fue lo de Doña Mela.

En lo que parece ser un altar dedicado al Santo Hermano Pedro, San Miguel Arcángel y la Madre Teresa de Calcuta, una manta revela : “Platillos típicos Doña Mela”.

Funcionando en el mercado desde 1956, las refracciones (comida) del puesto son un éxito, y no importa que para probarlos hay que quedarse apretado y muchas veces parados para deliciarse.

Con la panza llena, seguimos caminando por la zona 1 hasta llegar al Mercado Colón, lugar conocido por tener miles de opciones en Piñatas. Elisa estaba buscando una para el cumple de una niña.

Quedamos impresionados con la diversidad de los muñecos (para mi era algo muy diferente, ya que en Brasil ni en Uruguay tenemos esta tradición).

Andábamos por la calle y la gente cargando un Hulk, Pepa Pig, El Chavo del 8… Parecía cosa de película!!

Si sábado fue día recorrer el centro, el domingo fuimos para el otro lado de la ciudad, a conocer los Pasos y Pedales de La Reforma (importante avenida de la ciudad que durante la semana es una de las más transitadas)  Este es un proyecto que hay desde 2001 en la capital, en el cual la municipalidad se encarga de cerrar algunas avenidas para autos y buses,  para que solamente se pueda caminar o pedalear en esa área.

En la vuelta para la casa cruzamos los Arcos, o mejor, el  Acueducto de Pinula.  Una enorme construcción del siglo XVIII que  suministró agua a la Ciudad de Guatemala desde 1776 hasta 1938. Pero que hasta los días de hoy es un monumento importante de la ciudad.

Un lugar que nos fue recomendado pero quedaba un poco lejos de donde estábamos  fue el Parque Minerva y el Mapa en relieve.  Después del susto que tuvimos para entrar en la ciudad, nos quedamos  un poco traumados en andar en bici por el centro. Y casi siempre preferíamos los transportes públicos, caminar o as veces aventones, como fue el caso de este paseo.

Lucky, madre de Elisa, tenía que hacer unos mandados en el centro y nos dejó en el Parque.

Caminamos por el parque Minerva, con una sensación de abandono del área pública. Un lugar bonito, con parque infantil y un bosque rico de vegetación pero que no se veía movimiento de la gente local, mucho menos de extranjeros.

Al lado del estadio de béisbol, estaba la atracción principal del barrio, que es el Mapa en relieve de Guatemala. Una  construcción de más de 100 años  que enorgullece los ciudadanos locales por ser un trabajo sencillo pero que muestra la diversidad geográfica del país.

En nuestra visita por turnos de museos, a mi me tocaba (Mariana) conocer el Mapa.  El primer impacto fue la inmensidad de la Cordillera guatemalteca. Ahí pudimos tener la dimensión de la subida que hicimos en bici para llegar del litoral hasta  Antigua Guatemala, y también para prepararnos para los próximos kilómetros.

En la vuelta pasamos por el centro histórico de la ciudad, la Plaza de la Constitución. Sus edificios mezclan diferentes estilos arquitectónicos debido a muchos terremotos que la ciudad he sufrido. El Palacio de la Cultura, la Catedral Metropolitana y Biblioteca Nacional hacen parte de este complejo en el centro de la ciudad.

En frente a una plaza vimos un movimiento grande de gente, y cuanto más nos acercábamos, más se escuchaba el sonido de la marimba. El lugar era una concha acústica que fue construida para el centenario de la independencia, año de 1921, y la Colonia China obsequió al pueblo de Guatemala el «Arco Chino».

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Nos quedamos hasta tarde ahí, disfrutando de una buena música y de la alegría de los guatemaltecos.

Fundado en 1973, el El Museo Ixchel del Traje Indígena es una institución no lucrativa que se encarga de coleccionar, registrar, conservar, investigar, exponer y promocionar el traje indígena guatemalteco.

A pocos pasos de allí también se encuentra el Museo Popol Vhu que forma parte de la Universidad Francisco Marroquin (a la cual concurren mayormente los hijos de las clases altas guatemaltecas).  Como nuestros recursos eran escasos, decidimos que esta vez Quique pagara el ticket para entrar y después me contaba que tal era.

Sus objetivos incluyen la conservación, investigación y divulgación del patrimonio cultural y arqueológico de Guatemala, y alberga una de las colecciones más importantes de arte maya en el mundo.

Cerca del acueducto  estaba el Museo Museo Nacional de Arqueología y Etnología (MUNAE). Nuestra idea era pasar un rato en el museo mientras el sol estaba muy fuerte, ya que era cerca del medio dia. El tema es que no sabíamos que el museo cerraba de 12:00 a las 13:30, y tuvimos que esperar en un carrito de la esquina tomando Grapette Uva hasta que abriera.

Se trata de un museo dedicado a la investigación de la herencia cultural mesoamericana.

El MUNAE alberga una colección de 35,000 objetos arqueológicos y 15,000 objetos etnológicos, que se complementan con una pequeña colección de esculturas, pinturas, réplicas, modelos arquitectónicos, dioramas y escenografías dentro de sus recursos museográficos.

Después de muchas horas de caminar por el centro dimos con un Centro Cultural de España y ya que estabamos aprovechamos para usar el baño y ver si había alguna cosa interesante. Y vaya si lo había… Un libro me llamó la atención, me acerqué, lo agarré, comencé a ojearlo y hasta que no lo leí por completo, no pude parar. Se trata del escritor, maestro y poeta nicaragüense Francisco Sabino y su libro de poemas Alas y raíces escrito en su idioma materno Q´anjob´al, y en castellano. Una maravilla. Comparto algunos de ellos:

 

 

Otra cosa que nos llamaba la atención, era que en cada  barrio veíamos tiendas con nombres de “Pacas”. Elisa nos llevó a una de esas Pacas y para nuestra sorpresa no era una simples tienda de ropas y objetos de segunda mano, sino enormes galpones con pasillos interminables de cosas! Casi todo venia de los Estados Unidos en paquetes cerrados, o sea, pacas. No sabíamos por dónde empezar, pero al final no encontramos lo que estábamos buscando, que era un par de championes para ciclistas.

Justo esta semana (junio de 2018) quedamos impresionados con la fuerza del Volcán de Fuego que erupciono y ha dejado más de 90 muertos en la región.

Pero en esos días de nuestra estadía, antes de irnos escuchábamos que el Volcán del Fuego, ubicado a unos 50 km de la capital estaba en actividad con varias explosiones. Para nosotros algo muy preocupante, para los locales algo muy cotidiano. Los conos más activos del país están muy cerca de la ciudad.

El resultado fue que al mirar los autos, estaban completamente cubiertos de ceniza. El volcán de Fuego había levantado una columna de ceniza gris a muchos metros sobre el nivel del mar, llegando hasta la capital!

Fueron varios días en la ciudad de Guatemala, llegamos un poco asustados con el tránsito y con las calles sin nadie durante la noche, pero nos fuimos con las mejores impresiones de una ciudad que tiene muchos problemas (económicos, políticos y sociales) pero que a pesar de todo eso nos llenó la energía de la gente, con proyectos que apuestan a mejorar la convivencia y buscan revalorizar la cultura guatemalteca.

Para despedirnos y después de varios intentos la grabamos a Elisa cantando un linda cancion de su propia autoría

Como cereza de la torta, Elisa además de todo que hizo por nosotros, nos llevó en su coche hasta la salida de la ciudad. Fueron pocos kilómetros pero fue una gran ayuda, ya que evitamos grandes subidas llena de curvas y camiones! De ahí seguimos rumbo a Chimaltenango.

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