Los Batek (cazadores y recolectores del bosque tropical malayo) según el etnógrafo Tuck-Po Lye, dicen que “las plantas caminan“ al igual que las personas.

Esto nos suena raro, pero solo porque tenemos una comprensión distinta del movimiento. Aceptamos que los animales se mueven, pero las plantas ciertamente están firmes, enraizadas en la tierra. Para los batek, sin embargo, es precisamente en las raíces que se encuentra el movimiento de la planta. Este movimiento  no es, como lo podríamos pensar, el desplazamiento completo de un lugar a otro, como podría yo mover una pieza de ajedrez a través del tablero. Es más bien una cuestión de avanzar a lo largo de una línea de crecimiento.

Cuando las raíces crecen, sus puntas avanzan, dejando un sendero detrás de ellas. Lo mismo sucede, según entienden los batek, cuando la gente camina. El viento también deja un sendero a medida que sopla, y el sol al tiempo que hace su camino a través del cielo.

Cada cosa sigue su trayectoria particular.

“Ambientes para la vida, conversaciones sobre humanidad, conocimiento y antropología”

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