En la isla Carenero, ubicada en el archipiélago de Bocas de Toro, caribe panameño, estaba maravillado de estar, por primera vez en un agua como de piscina pero en el mar. Al mismo tiempo que gozaba y caminaba y me miraba los pies y los corales y los pececitos y no me alcanzaban los ojos, me preguntaba, ¿cómo podía ser? ¿Qué característica especial debía tener? ¿Por qué la mar dejaba ver tan claramente a todo lo que estuviera en su interior? ¿De dónde sacaba su transparencia?

Al siguiente día, conversaba con una señora del lugar y le comente mi  asombro y admiración respecto al color del agua de allí, ya que en mi país en general las playas son de aguas más oscuras.

A lo que ella me pregunta sorprendida:

¿Y por qué son oscuras las aguas en tu país?

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